La RAE le da a la palabra “gilipollas” el significado de adjetivo vulgar que procede de “gilí”, que viene a significar a su vez “tonto”, “lelo”.
¿Sabéis el típico o tópico del “sí, cariño…”?
El mismo, pero con otras palabras, es el que la izquierda abertzale está lanzando a la sociedad. Es más clara que el agua de un manantial la actitud del brazo político de los asesinos cobardes del tiro en la nuca, la bomba en los bajos del coche, los secuestros y los chantajes: “Que para entrar en el bombo tenemos que decir lo que quieren oír, pues lo decimos.”
Ya sabemos que somos gilipollas en este país. Eso es una realidad. Además, nuestros políticos lo saben y bien. De ahí tanta corrupción y tanto ladrón de traje y corbata. Dentro de esa gilipollez global y visible, los “listos” del PNV nos vienen con que si los representantes de los asesinos cumplen las cuatro estupideces escritas por cuatro lumbreras (la Ley de Partidos la llaman) estos deberían tener sus bolas en el bombo. ¡Toma ya! ¡Con dos cojones!